Un ilustrador representa las fobias humanas de forma aterradora pero genial

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ShawnCoss es un ilustrador muy particular que se ha dedicado principalmente a temas relacionados con la salud mental pero su obra es vasta y puede apreciarse en su cuenta Twitter o en su sitio web.

En esta oportunidad les traemos un conjunto de ilustraciones relacionadas con las fobias humanas. Su manera de ver las cosa pueden hacer sentir algo de terror al principio pero luego se visualiza que es su sello personal que imprime a cada una de sus ilustraciones.

#1. Cherofobia, miedo a la alegría


Presumiblemente, quienes más seguido padecen de cherofobia son las personas introvertidas que no se sienten cómodas estando en el centro de la diversión. Esta enfermedad también surge del convencimiento de que después de que suceda algo bueno, necesariamente tiene que suceder algo malo.

Los cherofóbicos evitan reuniones multitudinarias y fiestas ruidosas en las que sienten inseguridad y ansiedad, algo que los motiva a buscar un lugar tranquilo y seguro.

#2. Cronofobia, miedo al tiempo

Es frecuente que la crobofobia aparezca como consecuencia de haber esperado durante mucho tiempo la llegada de algo importante y haber empezado a sentir que es simplemente imposible que lo esperado llegue. Otra causa es la conciencia del paso del tiempo, de lo inevitable del fin de la existencia.

Las personas que padecen esta fobia sufren de estrés y muchas veces entran en pánico cuando deben esperar algo.

#3. Pediofobia, miedo a las muñecas

Según aseguran los psicólogos, el miedo a las muñecas comienza en la infancia. Nace cuando el niño que vive una situación traumática se enfoca en algún juguete y comienza a asociarlo a una amenaza. A veces, lo que asusta es la condición misma de “juguete” de las muñecas, su artificialidad.

Al ver a una muñeca, la persona siente ansiedad. Ante el contacto directo con una muñeca el pediofóbico entra en estupor y se siente abruptamente mal físicamente.

#4. Tocofobia, miedo al embarazo

La tocofobia es una condición que padecen las mujeres embarazadas que temen las posibles complicaciones, o incluso la muerte, que podría causar el parto. Frecuentemente, la causa de esta clase de pensamientos reside en historias de malos partos de otras mujeres o una mala experiencia pasada propia, pero el miedo también puede ser infundado.

Las mujeres embarazadas con este padecimiento sufren de pesadillas y ataques de pánico.

#5. Apotemnofobia, miedo a la amputación

Observando el sufrimiento ajeno lo proyectamos sobre nosotros mismos, por eso no es de extrañar que a mucha gente no le guste estar cerca de personas que tienen amputada alguna extremidad. La disconformidad se convierte en fobia como resultado de una conmoción o de una experiencia negativa que involucre a un amputado. En la mayoría de los casos este miedo también proviene de la infancia.

Al ver a una persona con un miembro amputado, el apotemnofóbico se pone nervioso y trata de evitar cualquier tipo de contacto. Si no lo logra, puede sufrir un ataque de pánico.

#6. Eisoptrofobia, miedo a los espejos y al reflejo propio

Aunque en la mayoría de los casos quienes padecen esta fobia son personas que siendo niños se asustaron con su reflejo, también existen otros orígenes. Por ejemplo, el rechazo de la propia apariencia o una superstición salida de control.

El eisoptrofóbico trata de evitar los espejos, se niega a ser fotografiado y hasta siente ansiedad ante cualquier superficie espejada, sea una encimera, una cuchara o los anteojos de alguien. Si una persona así ve su propio reflejo, más que miedo, siente un auténtico terror.

#7. Claustrofobia, miedo a espacios cerrados o reducidos

Las causas de la claustrofobia son, casi siempre, experiencias traumáticas sufridas en un espacio cerrado. Este miedo puede nacer después de haber sido atacado en un ascensor o haber sido encerrado en una habitación pequeña y sin ventanas o en un placard (esto último sucede a menudo con los niños mientras juegan a las escondidas).

Al encontrarse en un espacio cerrado, el claustrofóbico siente miedo, algo que puede manifestarse débilmente o causar ataques de pánico y desmayos.

#8. Blenofobia, miedo a la viscosidad


Quienes padecen de miedo a la viscosidad generalmente son personas muy impresionables cuyo sentido innato de asco se ha vuelto enfermizo. Si a mucha gente le resulta desagradable ver algo viscoso, a los blenófobos les causa verdadero terror.

Al ver una viscosidad -y ni hablar de tocarla-, los pacientes se asustan, pierden el control y muchas veces sufren ataques de náuseas y vómitos.

#9. Verbofobia, miedo a las palabras


Si una persona no puede obligarse a pronunciar alguna palabra, lo más probable es que inconscientemente la asocie a algún traumático suceso del pasado. Otro motivo puede ser una fuerte inseguridad causada por un manejo pobre del idioma (alguien sin estudios o que se haya mudado a otro país) y el miedo a parecer ridículo o tonto a causa de eso.

La persona que padece verbofobia evita el uso de palabras “prohibidas” o trata de reemplazarlas por otras. Si no lo logra, simplemente se calla o se va.

#10. Atazagorafobia, miedo a ser olvidado o ignorado


Tener miedo de ser ignorado u olvidado es bastante comprensible. Pero a veces el miedo se transforma en una fobia, algo que puede suceder cuando una persona pasa mucho tiempo en soledad o cuando es ignorada por los demás durante largos períodos de tiempo. Otra forma de esta fobia es el miedo a olvidar algo o a perder la memoria a causa de una enfermedad.

La persona que tiene demasiado miedo de que esto suceda es muy insegura y no sabe interactuar con los demás. Es propensa a la depresión y es muy probable que sufra de frecuentes ataques de pánico.

#11. Filofobia, miedo a enamorarse


Muchas personas se asustan de un enamoramiento, en especial aquellos que han tenido relaciones complicadas que terminaron en una separación difícil o quienes directamente perdieron al ser amado en una tragedia. No es de extrañar que el miedo asociado a la emoción más fuerte muchas veces se transforme en fobia.

Los filofóbicos tienen pánico a enamorarse y apegarse a alguien y por eso destruyen el inicio de cualquier relación incipiente. Los caracteriza el recelo, la ansiedad y la indecisión.

#13. Somnifobia, miedo a dormir


Los dos motivos principales de la somnifobia son el miedo a las pesadillas y el miedo a morir durmiendo. En ambos casos, la única salvación que el paciente concibe es la vigilia constante y hace todo lo posible para no dormirse: trata de evitar pensamientos sobre el descanso, consume bebidas energéticas y, por supuesto, toma medicamentos.

Las caracteristicas de un somnífobo son el cansancio crónico y la distracción, la irritabilidad, el deterioro de la memoria y una apariencia general enfermiza. Todo esto es acompañado por frecuentes ataques de pánico.

#14. Hilofobia, miedo a los árboles y a los bosques


Los árboles pueden causar incomodidad a una persona que en el pasado fue picada por las abejas o por una serpiente que salió debajo de unas raíces. Si un niño se asustó con un árbol de forma extraña o se perdió en el bosque, más adelante también puede desarrollar esta fobia.

Al encontrarse en un bosque, el hilofóbico siente ansiedad, tiene pensamientos obsesivos sobre el peligro e incluso la muerte, que pueden causarle un ataque de pánico.

#15. Aracnofobia, miedo a las arañas


Es una de las fobias más comunes en el mundo. Se basa en el miedo a ser picado por una araña venenosa y lo heredamos de nuestros antepasados. Esta fobia también puede ser causada por la traumática experiencia de haber sido picado por una araña anteriormente.

Los aracnofóbicos hacen todo lo posible por evitar lugares que pueden ser habitados por arañas. Una sola araña, incluso la más chiquitita, les causa terror.

#16. Tripanofobia, miedo a las inyecciones


Otra fobia usual. Está relacionada con una atención médica deficiente en la que una persona sufre una inyección dolorosa y comienza a temer su repetición, sin que el cambio de la enfermera o del hospital ayude.

Quienes tienen pánico a las inyecciones hacen todo lo posible por evitarlas, sin importar si es una vacuna común y corriente o si la jeringa contiene una medicación salvadora. Si un tripanofóbico es obligado a aplicarse una inyección, es muy probable que sufra un ataque de pánico.

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Vía: Genial Gurú

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