Las 12 Leyes del Karma y qué nos explican sobre la vida

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Las leyes budistas ofrecen un vasto número de enseñanzas que nos permiten comprender fundamentalmente que cada acto que realizamos tiene su consecuencia. Este es uno de los principios básicos para vivir mejor.

Lo que somos hoy es el resultado de lo que fuimos ayer, de las cosas que hicimos, de las personas que amamos u odiamos y de las decisiones que tomamos.

A veces es más fácil ver el resultado kármico en las vidas ajenas que en las nuestras. Para ver los efectos del karma en nuestras vidas necesitamos una buena dósis de humildad.

Pordemos ver que una persona que ahora sufre una infidelidad había sido infiel, o vemos cómo alguien que compró un producto robado porque era más barato finalmente no lo disfrutó, ya que no duró mucho en sus manos. Algunos identifican el karma exclusivamente con una deuda arrastrada desde vidas anteriores.

Budismo e hinduismo: una mirada del karma

Leyes del Karma

7.500 millones de personas vivimos en la Tierra, el 55% pertenecen a religiones monoteístas, piensan y sienten que existe un solo Dios y que maneja todo el asunto. Para el resto, que también son un montón, existen innumerables divinidades que se ocupan de todos los asuntos de la vida y la muerte.

Más allá de cómo sea la percepción de lo divino, la existencia de algo superior que maneja los destinos es inherente al hombre. Existe en todas las personas un sentido profundo de espiritualidad, de comprensión trascendente de la realidad, o de sensación de que estamos “conectados”. Una sospecha de que hay algo más allá aparte de lo material y concreto.

El “efecto mariposa”

Leyes del Karma: Efecto Mariposa

La trama de relaciones interpersonales que nos rodea es intensa y enorme. El efecto mariposa existe. Influimos en el entorno a diario con las cosas más simples: eso que dejamos tirado en la calle, el mensaje en el celular que miramos justo antes del choque en la esquina, incluso ese mail que mandamos a un antiguo enemigo por error. La sumatoria de las interrelaciones y codependencias es infinita.

Nos encontramos con alguien que hace mucho que no vemos, sorpresivamente y en un lugar insólito: “¿qué haces acá? ¡Tanto tiempo!” Pero para una enorme cantidad de personas la casualidad tiene un nombre: karma.

El karma se entiende como el resultado de un movimiento anterior. Y hay que recordar que debido a la interrelacionada trama que nos une y conecta con absolutamente todo lo que existe, cualquier movimiento genera una respuesta. Todo, incluyendo las emociones que sentimos hacia los demás y los pensamientos que tenemos respecto a algo.

Los tipos de karma

Leyes del Karma: Tipos de Karma

Tradicionalmente, el karma se ha separado en tres tipos diferentes de respuestas, que son las siguientes:

1. Prarabdha karma: Karma de manifestación emocional. Karma automático que se recibe y se percibe de manera instantánea, como cuando hacemos algo que nos hace sentir felices o desdichados.

2. Sanchita karma: Karma de manifestación mental. Este karma está en nuestra mente y se refiere a los recuerdos, sean negativos o positivos, sobre algo que hicimos y no podemos dejar de pensar.

3.- Agami karma: Karma de manifestación física. Los efectos en el futuro debido a nuestras reacciones actuales y que viviremos en el fluir de nuestra vida.

¿Cómo podemos mejorar nuestra vida si siempre estamos recibiendo las respuestas de nuestras malas decisiones anteriores?

Las 12 leyes del karma y su explicación

Pero, ¿cuáles son estas leyes esenciales del karma que nos propone la filosofía budista? Y más importante: ¿cómo podemos aplicarlas a nuestra vida para ser un poquito más felices y vivir una vida llena de amor y respeto hacia los demás?

Te lo explicamos en las siguientes líneas.

La ley esencial

Tal haces, tal recibes. Es la ley de leyes cuando hablamos del karma. Recogemos aquello que hemos ido sembrando durante nuestra vida. Esto guarda una relación evidente con el principio de causa-efecto: todo lo que haces tiene su retorno. Sobre todo, las cosas negativas que hacemos se nos devolverán multiplicadas por 10.

Ley de generatividad

La misión de todo ser humano es ser partícipe de la vida, y eso implica creación. Somos parte inseparable del mundo y del universo, y con ellos formamos una misma cosa. Nuestra es la responsabilidad de tomar lo bueno que encontremos en el lugar del mundo que habitemos, para construir nuestra propia vida.

Ley de humildad

Todo aquello que negamos, acaba influyéndonos negativamente. Si solo vemos el lado malo de las cosas y de las otras personas, estaremos renunciando a la humildad, esa virtud que hace que podamos crecer moral e intelectualmente.

Ley de la responsabilidad

Debemos aceptar la responsabilidad de las cosas que nos ocurren. Si nos pasan cosas malas muy a menudo, es posible que estemos haciendo algo mal nosotros mismos. Esta es una de las leyes del karma que e enfoca hacia las consecuencias directas de todo lo que hacemos, las cuales pueden ser buenas o malas. Todo acto conlleva sus consecuencias, aprendamos a asumirlas y afrontarlas.

Ley de conexión

Todo está conectado. Cada acto, por intrascendente que pueda parecer, está conectado con muchos otros elementos del universo. Como se suele decir, el aleteo de una mariposa puede iniciar un tsunami. La realidad es compleja y absolutamente todos nuestros actos tienen su eco en el futuro.

Ley de desarrollo

Estamos en constante cambio, en un permanente fluir. Hagamos lo que hagamos en nuestra vida, debemos ser conscientes que somos soberanos de nuestro destino, y para ello hay que evolucionar espiritualmente. Si somos capaces de mejorar nuestra mente, todo lo que nos rodea también cambiará… a mejor.

Ley de focalización

Vamos aprendiendo cosas poco a poco, de forma sostenida. No somos capaces de acceder a niveles altos de sabiduría sin haber estado antes en estadios intermedios. Debemos perseguir ciertos objetivos en nuestra vida, e ir avanzando poco a poco hacia ellos. El esfuerzo casi siempre tiene su recompensa.

Ley de la generosidad

Es vital que actuemos con generosidad y amabilidad con otros seres humanos. Vivir en un estado mental de respeto y compasión hacia los demás nos hace estar más conectados con nuestra condición de seres que habitamos un mismo planeta.

Ley del presente

Vivir pensando en el pasado, en lo que pudo haber sido y no fue, es una manera perfecta de desbaratar nuestro presente y nuestro futuro. Todo aquello que nos ancla al pasado debe ser revisado: hay que renovarse para poder seguir adelante y hallar aquello que nos hace felices.

Ley del cambio

El infortunio tiende a repetirse hasta que encontremos el valor y los medios para poder cambiar nuestra vida. Esto se logra en base a los conocimientos y experiencias adquiridos, de los que aprendemos y mejoramos. Con ellos hemos de ser capaces de corregir nuestro rumbo y construir nuevos objetivos.

Ley de la paciencia

Los frutos que recogemos tras mucho trabajar saben mejor. Cuanto más dedicados estemos a las labores que nos ocupan, mayor será la felicidad al recoger la recompensa. Debemos lograr hacer de la paciencia un valor fundamental en nuestra vida.

Ley de la inspiración

Cuanto más esfuerzo, energía y valor dediquemos a nuestra vida diaria, mayor será el mérito de nuestros triunfos. ¡Ojo! Incluso de los errores se aprende, como hemos visto en las leyes anteriores. El karma reconoce que somos individuos con la capacidad para crear y evolucionar, incluso en circunstancias no del todo favorables. En algún momento llegarán los frutos, y habremos recorrido un camino de esfuerzo y valentía, de acuerdo con las leyes del karma.

 

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