Diseñadora crea ataúd ecológico para un final respetuoso con el medio ambiente

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Los que crean que en vida no han hecho lo suficientes para salvar el planeta, pueden descansar en paz contribuyendo con el medio ambiente con un ataúd ecológico.

Y es que los datos sobre el calentamiento global, la liberación de gases tóxicos o la contaminación son tan alarmantes, que se están tomando medidas hasta en las circunstancias más impensables.

Shaina Garfield, la creadora de este ataúd ecológico, rediseña la forma de terminar nuestros días en la tierra y da una nueva perspectiva a este hecho. Tras ser diagnosticada con una enfermedad crónica hace cuatro años, la posibilidad de morir le causó una preocupación que inspiró su trabajo como diseñadora industrial.

Cuando me diagnosticaron la enfermedad de Lyme, estaba tan enferma que en un momento creí que me enfrentaba a la muerte. Mirando hacia atrás, me di cuenta de cómo esos momentos me cambiaron profundamente. A través de mi proceso de curación, me conecté con la Naturaleza y me humillé por el poder de la Tierra para curarme. Quería recrear esta hermosa relación con la tierra para otras personas”, afirma Shaina Garfield.

Investigando sobre el impacto medioambiental que causaba la muerte, descubrió la contradicción que existe entre el hecho de formar parte de la tierra y lo perjudicial que resulta para el planeta las actuales prácticas relacionadas con esto.

Los entierros tradicionales, el embalsamamiento o la cremación, contribuyen a la contaminación con sustancias químicas y toxinas y, es por eso, que ha creado «LEAVES», un ataúd textil construido con materiales sostenibles, que espera retribuir al planeta con algo de lo que él nos ha dado.

Compuesto por una red que envuelve al cuerpo, «LEAVES» trabaja para hacer del proceso de entierro un ritual mucho más sostenible; el diseño utiliza una cuerda que ha sido tratada con un tinte ecológico e incrustada con esporas que fomentan el crecimiento de hongos que acelerarán la descomposición y consumen las toxinas que libera el cuerpo.

Luego se planta un árbol en el sitio de entierro para aprovechar al máximo este suelo rico en nutrientes; en lugar de cementerios, Shaina imagina áreas exuberantes donde la naturaleza es la representación del mayor propósito que nuestros cuerpos pueden tener.

Shaina se describe a sí misma como una «defensora de la gente y la tierra», y en esa batalla ética y moral en la que anda inmersa, cree que estamos equivocados en la manera en la que asumimos el final de nuestros días y los procesos relacionados; las toxinas que se emiten al aire durante la cremación y los productos químicos que se filtran de los cementerios debido al embalsamamiento, son motivos para creer que nuestras actitudes hacia la muerte y el planeta en el que vivimos están equivocados.

Lo que nos queda claro, es que la genialidad de este diseño podría ser muy utilizado en el mañana.

http://www.shainagarfield.com/

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