Grandes misterios de la Ley de Atracción

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La Ley de Atracción, como una cadena de eslabones conformados por pensamientos, palabras, actos, decisiones y valores,  va forjando nuestro presente y por supuesto, un futuro no tan próximo.

El poder de la creación y la fuerza con la que enfrentamos cualquier adversidad viene del impulso que generan nuestros pensamientos y sentimientos, pues nuestro presente no viene del azar sino de nuestros pensamientos del ayer, puesto que construir nuestra vida no es posible sin la creación mental de la misma.

Grandes misterios de la Ley de Atracción

Así que basar todo lo que somos, tenemos y hacemos en algo más que no sea nuestra mente y nuestro corazón, es un error de enfoque que puede costarnos nuestra felicidad, pues de acuerdo a la ley de la atracción, la felicidad se basa en la relación que gira en torno a lo que pensamos para llamar lo que deseamos.

Es más complicado de lo que suena, pero a partir de algunos puntos importantes que tal vez desconocías sobre esta ley, puede que esclarezcas más tus dudas sobre cómo funciona.

-El amor viene desde dentro de ti no del exterior

Es decir, sembrar y crear el amor resulta en más amor. Jamás intentes buscarlo fuera de tí debido a que no lo sientas o no creas tenerlo, porque de esa forma jamás aparecerá; así que concéntrate en todo el amor que ya sientes, ya sea dentro o alrededor de ti.

¿Cómo lo hago?

Olvídate del pasado y los miedos que experimentaste, por algo surgieron y ocurrieron así, pero pasaste la prueba y ya no tienen por qué regresar si tu pensamiento es positivo.

-Reconoce la fuerza de tu mente

Subestimarla es lo mismo que odiarla y si la odias te estás

privando de todo lo bueno que pudiera llegar a ti; reconocer tu capacidad mental para atraer todo lo que quieres multiplicará lo que recibirás por parte del mundo.

¿Cómo lo hago?

Evita pensar o pronunciar frases como “eso no va a funcionar” o “no creo que me ame”, porque entonces eso es lo que obtendrás; decreta lo que deseas aunque dudes merecerlo, así afirmarás que conoces tu valor y comenzarás a creerlo de verdad.

-Lo que sientes siempre se relaciona con lo que piensas

A veces nos gustaría dividirnos en dos: el sentimiento y la razón; pero esto es imposible, pues si tus sentimientos son de odio y frustración, tus pensamientos también lo serán, ya que te limitas únicamente a eso y jamás darás oportunidad a todo lo bueno de tocar a tu puerta.

¿Cómo lo hago?

Cuando sientas, aunque sea sólo por un segundo, un poco de alegría o agradecimiento por cualquier razón, concéntrate en esa sensación y trata de mantenerla presente hasta transformarla en un pensamiento.

-Ser positivo es un propósito, no una cualidad

Es cierto que existen personas más dinámicas, enérgicas o extrovertidas que otras, pero nadie nace con más pensamientos positivos que otros, aprendemos a desarrollarlos durante todas la etapas de nuestra vida, así que jamás te estigmatices como una persona negativa y de mala suerte incapaz de cambiar ese aspecto de tu personalidad.

¿Cómo lo hago?

Un día, cuando que te sientas con ánimo y la energía suficiente, plantéate como único propósito ser positivo, trata de vivir todo a través de ese pensamiento y verás que a tu alrededor comenzarán a suceder cosas buenas, por lo que éstas llamarán a otras mejores y además, al sentirte rodeado de sensaciones positivas, ningún evento desagradable no te afectará con el impacto que lo hacía antes.

-Complementa tus pensamientos a través de tus acciones

Por ejemplo: si quieres conseguir un nuevo trabajo puedes empezar a visualizarte en él, incluso si ni siquiera has comenzado a buscar vacantes debes pensar como si ya te hubieran confirmado tu contratación. Evidentemente, el trabajo que a todos nos cuesta conseguir lo que nos proponemos no se limita a una serie de pensamientos y un poco de imaginación, debes buscar las oportunidades que te lleven a conseguir tu meta.

¿Cómo lo hago?

Si tus acciones son acompañadas por sentimientos y pensamientos positivos, y sobre todo, se relacionan con lo que estás por hacer o lo que buscas conseguir, los resultados serán los esperados.

Si decides depositar tu confianza en esta ley, antes de comenzar tienes que pensar en todo lo que deseas para tener muy claro qué y para qué lo quieres, pues las visualizaciones de ti mismo con aquello que anhelas deben ser lo más claras y veraces posibles.

Como si lo estuvieras sintiendo o viviendo, debes pensar en eso antes de dormirte, recién te levantes y de manera inconsciente comenzarás a soñarlo y a pensarlo durante varios momentos del día, siempre y cuando la pauta para estos pensamientos no se basen en negaciones, impedimentos o carencias, pues eso sería volver al punto de partida en el que pensamos y sentimos lo que nos falta, olvidando todo lo que ya somos y tenemos.

Fuente consultada: Cultura Colectiva

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