Los niños que mienten son más inteligentes, según estudios

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El psicólogo Kang Lee, que ha estado investigando la conducta de los niños durante más de dos décadas, le gusta decirles a los padres que si descubren que sus hijos mienten a los 2 o 3 años, deberían celebrar.

Los niños que mienten son más inteligentes, según estudios

Pero si su hijo se está quedando atrás, no se preocupe: con el tiempo pueden aprender. El profesor Lee ha encontrado que los padres o maestros pueden capacitar a los niños mediante una variedad de juegos interactivos y ejercicios donde  el manejo de roles puede convertir a los que cuentan la verdad en mentirosos en cuestión de semanas.

Enseñar a los niños a mentir mejora sus calificaciones en las pruebas de funcionamiento ejecutivo y teoría de la mente. Mentir, en otras palabras, es bueno para tu cerebro.

La teoría de la mente se define como la capacidad de un individuo de atribuir estados mentales (como el pensamiento, las creencias, sentimientos, deseos…) a otras personas o a sí mismo. Esta constituye una etapa fundamental y necesaria para el desarrollo de las capacidades sociales. La adquisición de la teoría de la mente en los niños es importante en los primeros años de vida.

Para los padres, los hallazgos de este estudio resultaron en una paradoja pues quieren que sus hijos sean lo suficientemente inteligentes como para mentir, pero que moralmente no estén dispuestos a hacerlo. Hay momentos en que la seguridad de un niño depende de llegar a la verdad, como en casos penales que involucran maltrato o abuso. ¿Cómo podemos lograr que nuestros hijos sean honestos?

Los castigos severos no sirven

Los niños que mienten son más inteligentes, según estudios

Los castigos severos hacen poco para disuadir la mentira, indica la investigación, y en su lugar puede ser contraproducente.

En un estudio, la profesora Lee y la psicóloga del desarrollo Victoria Talwar compararon los comportamientos de los niños en edad preescolar de África occidental de dos escuelas, uno que empleó medidas altamente punitivas como el castigo corporal para disciplinar a los estudiantes y otro que favorecía métodos más moderados como las reprimendas verbales y excursiones a la oficina del director. Los estudiantes en la escuela más dura no solo eran más propensos a mentir sino que también eran mejores en eso.

Mientras tanto, ser testigo de que se elogia a los demás por su honestidad y por sus llamamientos no punitivos a la verdad, por ejemplo, «si me dicen la verdad, estaré realmente complacido contigo»: promueve un comportamiento honesto, según han descubierto los profesores Lee y Talwar.

Los niños que mienten son más inteligentes, según estudios

El profesor Lee y otros han descubierto que leer historias a los niños sobre los peligros de la mentira, como «El niño que lloró lobo» y «Pinocho», no los convence para dejar de mentir.

Mientras que leerles historias como la de George Washington y el cerezo, donde la veracidad se encuentra con aprobación, reduce la mentira, aunque en un grado modesto.

La clave para fomentar un comportamiento honesto, argumentan el profesor Lee y sus colegas, es un mensaje positivo, enfatizando los beneficios de la honestidad en lugar de los inconvenientes del engaño.

¿Se puede comprar la honestidad?

Los niños que mienten son más inteligentes, según estudios

En una investigación que involucró a niños de 5 y 6 años, el profesor Lee y sus colegas agregaron un incentivo financiero para que los niños dijeran la verdad sobre un delito.

El niño que decía mentira ganaba $ 2, mientras que los que decían la verdad pagaba de cero hasta $ 8. La pregunta de investigación fue: ¿Cuánto cuesta la verdad? Cuando la honestidad no pagó nada, cuatro de cada cinco niños mintieron. Curiosamente, ese número apenas se movió cuando el pago se elevó a $ 2 ya que la verdad y la mentira pagaban los mismo.

Pero cuando la verdad pagaba $3 en lugar de $2 – las escalas se inclinaron a favor de la verdad. Según el estudio y aunque suene duro decirlo, la honestidad se puede comprar.

El monto absoluto en dólares es irrelevante, ha encontrado el profesor Lee. Lo que importa es el valor relativo: el tipo de cambio de honestidad a deshonestidad, por así decirlo.

«La decisión de mentir es muy táctica», dijo el profesor Lee. «Los niños están pensando en términos de la proporción». Niños inteligentes, por cierto.

Sin embargo, aunque la mentira es un indicador de que el niñoe está desarrollando sus capacidades ejecutivas, lo cierto es que  honestidad es uno de los valores más importantes en la formación de la personalidad y el carácter de los niños. Es la base de sus relaciones con los demás. Una persona honesta atrae la confianza y el respeto de los demás.

Con información del NYTimes

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