Toda la ciencia detrás de la práctica diaria de la gratitud

Estudios científicos que comprueban sus beneficios

433

La gratitud es una parte incorporada de muchas tradiciones, desde el Día de Acción de Gracias hasta la Navidad y Hanukkah, pero en realidad muchas personas desconocen los grandes beneficios que esta práctica puede ofrecer.

Lo que pones en tu vida determina lo que obtienes de ella. Igual ocurre con tu cuerpo, con la comida, el ejercicio físico y también con tus pensamientos.

Hay muchos estudios científicos detrás del poder y los beneficios de practicar la gratitud. La sociedad, la religión y la terapia a menudo nos enseñan a “estar agradecidos”, pero puede expresado así pueda parecer muy general. Este tipo de gratitud normalmente toma la forma de apreciar las cosas buenas de nuestra vida con la concesión de que «las cosas podrían ser peores». Sin embargo, este es un enfoque correctivo de lo que hace que la gratitud sea tan vital para nuestro proceso cognitivo diario.

¿Qué es la gratitud?

Imagen: César Mejías

La gratitud como emoción es compleja. Puede ser una mezcla de alegría, satisfacción, felicidad y otros estados mentales aparentemente no relacionados, como el alivio. Pero el verdadero poder de la gratitud es apagar una emoción muy improductiva: el miedo. Y lo que es mejor, se puede hacer a nivel celular.

Nuestras vidas están llenas de fuentes de estrés como la polarización política, crisis económica, cambio climático o podría ser algo más personal, como problemas en el trabajo o  las finanzas domésticas.

Cuando vives bajo estrés, como en el modo de lucha o huida, el cerebro secreta dos hormonas esteroides: cortisol y adrenalina. Esto te impide acceder al estado de éxtasis y felicidad en el que puedes ser creativo y soñar que el futuro puede ser mejor y se haga realidad.

Cuando su cerebro está plagado de hormonas del estrés (cortisol y adrenalina), activa el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal (HPA). Cuando el eje HPA está activado, se dedica a las hormonas del miedo y activa la glándula pituitaria para que continúe produciendo más hormonas del estrés.

El cerebro traduce la gratitud en química

Sin embargo, cuando no estamos en un estado de lucha o huida, la glándula pituitaria puede transformar neurotransmisores como la serotonina en dimetiltriptamina (DMT), que es una molécula que se encuentra naturalmente en muchas plantas y animales.

Si miras el mundo desde una perspectiva de gratitud, buscando para ver la alegría y la felicidad, el cerebro traducirá esa alegría y felicidad en química, como la liberación de dopamina del placer del sentimiento.

Cada vez que te concentras en la gratitud, combates la depresión y la ansiedad

El Instituto Nacional de Salud realizó un estudio con resonancias magnéticas para mostrar que los sujetos que se enfocaban en la gratitud aumentaban el flujo de sangre al hipotálamo, que es la parte del cerebro del tamaño de una almendra que está justo por encima del tronco cerebral que controla el estrés y el sueño. La actividad mejorada en esta parte del cerebro también puede ayudar a inhibir el cortisol, una hormona del estrés que aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Entonces, cada vez que te concentras en la gratitud, estás ayudando a combatir la depresión y la ansiedad al minimizar la producción de cortisol.

Practicar la gratitud da a tu sistema nervioso señales de seguridad

Luego está la teoría polivagal. Fue propuesta por Steven Porges, del Centro de Investigación de Trauma de la Universidad de Indiana en el Instituto Kinsey, y puede ayudar a explicar por qué la gratitud nos hace sentir tan contentos.

El «vagal» en la teoría de Porges encuentra sus orígenes en el nervio vago, también conocido como el «nervio errante», que comienza en el tronco cerebral y vaga por todo el cuerpo. Nuestro nervio vagal establece un proceso de decisión que determina si el modo de lucha o huida está activado. Según Porges, practicar la gratitud es una de las formas en que puede ayudar a acondicionar su nervio vago, brindándole a su sistema nervioso señales de seguridad.

La función principal del nervio vago es monitorear lo que está ocurriendo en su cuerpo y reportar esa actividad a su cerebro. El nervio es una parte importante del sistema nervioso parasimpático del cuerpo, que es la parte de nuestro sistema nervioso autónomo que nos ayuda a calmarnos y encontrar homeostasis.

Disminuye la inflamación y mejora el sistema inmunológico

Dependiendo del estado en que se encuentre el cuerpo, el sistema parasimpático ralentiza (o calma) los latidos del corazón, dilata los vasos sanguíneos, disminuye el tamaño de la pupila, aumenta las funciones digestivas y relaja los músculos en el tracto gastrointestinal. Su cerebro y sus órganos dependen de sus vías vagales para regular cosas como las hormonas del hambre y la ingesta de alimentos, la inflamación y cómo responde nuestro sistema inmunológico.

Los científicos llaman a la fuerza de la actividad del nervio vago tu «tono vagal». Tener un tono vagal alto significa que puedes relajarte más rápido, disminuir la inflamación y mejorar tu sistema inmunológico. Por otro lado, un tono vagal bajo significa que puede encontrarse en un estado continuo de ansiedad, el modo de lucha o huida, en respuesta a momentos de estrés. Porges dice que practicar la gratitud activa nuestro nervio vagal, ayudando así a protegernos de estos estados negativos.

El estrés diario puede llevar al miedo, y una de las mejores maneras de manejar ese estrés es practicar activamente la gratitud. Incluso cuando algo terrible sucede en nuestras vidas, si observamos con suficiente profundidad, podemos encontrar un impacto positivo de ese evento, y eso puede llevar a sentimientos de gratitud. La profesora Barbara Fredrickson de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill sugiere que la positividad ayuda a producir emociones como la alegría, la diversión, la felicidad, la serenidad, la inspiración y la gratitud.

La Escuela de Medicina de Harvard descubrió que la gratitud ayuda a las personas a sentir emociones más positivas, a disfrutar de buenas experiencias, mejorar su salud, lidiar con la adversidad y establecer relaciones sólidas. En tan solo dos semanas, una práctica diaria de gratitud puede hacerte más feliz y más optimista.

Cómo practicar la gratitud.

Según un estudio realizado en la Universidad de Indiana, practicar ejercicios de gratitud tan simples como llevar un diario o compartir los logros diarios con sus amigos o familiares, pueden hacer que se sienta más feliz y más positivo.

Quizás Puedas sentirte forzado al principio, pero el acto de practicar la gratitud es como cualquier otra cosa que puedas practicar con regularidad. A medida que lo mejoras, se vuelve más fácil, más necesario y más satisfactorio con el tiempo. Después de un tiempo, ver el lado bueno de las cosas se vuelve una segunda naturaleza.

De acuerdo con American Psychological Associated, la gratitud crea resiliencia mental, es decir, desarrollamos la capacidad para adaptarnos positivamente a situaciones adversas y nos va formando para cada personas felices.

Un estudio encontró que un diario de gratitud hacía a los participantes un 15% más optimistas y mejoraba su calidad de sueño en un 25%. También los hizo un 10% más felices, que es el mismo aumento de felicidad que obtendrías al duplicar tus ingresos. Duplicar sus ingresos requiere mucho tiempo y esfuerzo, la gratitud toma cinco minutos cada noche.

Así que aprecia y agradece por las cosas buenas de tu vida. Tal vez sea algo grande, como una promoción en el trabajo, o tal vez sea tan simple como tomar una ducha caliente esta mañana. Sea lo que sea, siempre hay algo por lo que estar agradecido.

¿Tienes algún comentario?