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¿Disfrutas del humor negro? DEBERÍAS leer esto

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Tener sentido del humor no solamente denota que eres una persona divertida sino inteligente. Un estudio realizado por la Universidad de Viena demuestra que aquellos que entienden un humor muy particular suelen tener un cociente intelectual más alto

Si eres de los que bromea en el trabajo con la muerte, la enfermedad o las desgracias ajenas seguro que habrás recibido como respuesta multitud de miradas incómodas y silencios fríos. Quizá te sientes incomprendido porque nadie pilla tus ocurrencias, pero aun así no lo puedes remediar y, una vez más, sueltas tu ración diaria de chistes de mal gusto y humor negro. Pues, para ti, querido lector, tenemos algo de consuelo: un estudio publicado en la revista ‘Cognitive Processing’ demuestra que aquellos que aprecian y se ríen con el humor negro son más inteligentes que la media. O al menos más que los aguafiestas que no le ven la gracia ni valoran tu esfuerzo.

Quién necesita a Mensa (la principal asociación internacional de superdotados) cuando en el fondo basta con contar una broma siniestra y retorcida y esperar la reacción.

Precisamente eso fue lo que hicieron los autores del estudio, psicólogos y neurólogos de la Universidad de Viena. Le pidieron a los 156 participantes que evaluasen 12 caricaturas del libro ‘The Black Book’ del humorista alemán Uli Stein. No solo su sentido del humor, sino también factores como si era o no apropiado, vulgar, novedoso o insulso.

Las situaciones se exageran más allá de los límites de la sátira o la ironía, lo que puede requerir mayores esfuerzos cognitivos para pillar el chiste

Para que te hagas una idea del tipo de chistes que vieron los participantes, una de las tiras cómicas tiene lugar en una morgue. Allí el médico levanta la sábana de uno de los cuerpos y le pide a una mujer que lo identifique. “Sí, ese es mi marido”, dice ella, “de todos modos, ¿qué clase de detergente usaste para que te quede tan blanco?”. Una segunda muestra a un hombre confundido usando un teléfono público y la voz que sale del aparato dice: “Aquí el contestador automático de la asociación de autoayuda para pacientes de alzhéimer. Si todavía recuerda por qué llamó, por favor, hable después del tono”.Si te gusta, lo más probable es que seas inteligente. Y no solo porque entiendas alemán

Otra caricatura muestra a un gato ganando el premio gordo de la máquina tragaperras con un final inesperado: “Lo que agua trae, el agua se lo lleva”. Si estos chistes sobre la muerte, el machismo, la enfermedad y la penuria ni siquiera consiguen esbozar una sonrisa en tu cara, es señal más que suficiente de que el humor negro no va contigo.

Más complejo de lo que parece

Tras analizar las caricaturas, los participantes también completaron unas pruebas básicas de cociente intelectual, y respondieron un cuestionario sobre su estado de ánimo, sus tendencias agresivas y antecedentes educativos. Cuando Ulrike Willinger, la autora principal del estudio, y sus colegas investigadores evaluaron los resultados, descubrieron que la inteligencia y la comprensión de las bromas de Stein estaban estrechamente vinculadas en todos los ámbitos.

Aquellos con mayores capacidades, tanto verbales como no verbales, tenían más probabilidades de entender el sentido a los chistes y, además, de encontrarlos graciosos. En cambio, aquellos con más dificultades para pillarle la gracia mostraron una mayor tendencia a la agresión y los pensamientos negativos, lo que, en efecto, refuta la creencia comúnmente sostenida de que las personas a las que les gusta el humor negro suelen ser gruñonas y un poco propensas al sadismo.

El humor negro, a menudo llamado grotesco, mórbido o enfermo, se utiliza para expresar el absurdo, la paradoja y la crueldad del mundo

Este vínculo, explican los autores, se explica porque el hecho de comprender una broma de humor negro implica “una tarea compleja de procesamiento de la información”. Todo se reduce a un juego de palabras y desentrañar sus significados. “El humor negro, a menudo llamado grotesco, mórbido o incluso enfermo, se utiliza para expresar el absurdo, la insensibilidad, la paradoja y la crueldad del mundo moderno. Los personajes o situaciones generalmente se exageran mucho más allá de los límites normales de la sátira o la ironía, lo que puede requerir mayores esfuerzos cognitivos para pillar el chiste”, afirma el estudio.

“La preferencia por este tipo de bromas está relacionada con la capacidad de entender los contenidos desagradables como ficción juguetona”.

En otras palabras, para apreciar de verdad un chiste es necesario distanciarse de él y, por ende, no tomarlo como un ataque personal. Así que, si alguna vez te vuelves a sentir incomprendido en el trabajo, respira hondo y recuerda que eres más listo (y guapo, por qué no) que ninguno.

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Vía: El Confidencial

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