Una mamá cierva entra en una tienda, le dan comida y regresa minutos después con toda su familia

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Ocurrió en diciembre pasado, cuando una cierva despues de probar las barritas de cacahuetes que vendían en esta tiendecita local, la cierva regresó más tarde con todos sus hijo.

ori Jones trabaja en una pequeña tienda de souvenirs en un camping en las Montañas Rocosas de Fort Collins, Colorado, uno de esos lugares con estampa de postal en los que encontrarse con parte de la fauna local es más que habitual.

Los ciervos de la zona deben estar habituados a los humanos y no son especialmente tímidos, pero pecando un poco de exceso de confianza, la semana pasada una mamá cierva conocida en la zona decidió pasarse sin invitación ni cartera por el local de Lori a echar un vistazo.


Jones estaba trabajando durante el fin de semana cuando, de la nada, vio a la cierva asomada en la puerta. Ni corta ni perezosa, ante la atónita mirada de la dependienta, entró muy segura de sí misma como otra clienta más y se puso a ojear los productos.

“Era desternillante”, dijo Jones a The Dodo. “Estaba mirando las gafas de sol y las bolsas de patatas fritas. Estaba riéndome tan fuerte”.

Jones y los locales ya conocen a esta cierva. Es la matriarca de una familia de ciervos que suele pasearse por la zona. Eso sí, esta era la primera ocasión en la que decidía colarse en un edificio, o mostraba algún tipo de interés por las compras.

Pensando que estaba perdida o desorientada, Jones simplemente la acompañó a que saliera del establecimiento, engañándola un poco con una barrita de cacahuetes. Pensando que había dejado el asunto solucionado, volvió al trabajo, pero pronto se encontró con una nueva visita.

“Unos 30 minutos después vuelve a aparecer la cierva, con toda la familia. Estaba en la oficina haciendo el inventario, y salgo y me la encuentro allí. Esta vez volvió con sus gemelos y un cervatillo joven que adoptó”.

“Se me quedaron mirando desde la puerta como diciendo, ‘¿Podemos entrar nosotros también?’. Yo les dije, ‘No’. Era tan divertido”.


Parece que la mamá ciervo pensó que aquella barrita de cacahuetes eran una invitación a un bufé libre en la tiendita local. Teniendo en cuenta que se trataba de animales salvajes Jones tampoco quiso darles una fiesta de bienvenida.

Aunque Lori tiene la norma de no dar de comer a animales que viven en la naturaleza, no pudo evitar invitarles a otra barrita de cacahuetes una vez fuera del local.

Después del convite, Jones aplaudió con fuerza para mandar a los ciervos de vuelta al bosque, “llévate a tus niños a casa”, gritó.

“Fue algo muy bonito de ver. La población de animales salvajes por aquí es simplemente increíble. Tenemos pumas, borregos cimarrones, ciervos, mapaches, lo que sea. Tienen que valerse por sí mismos. Es la naturaleza. Pero creo que todos son maravillosos “.

[Vía The Dodo]

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