¿Por qué besamos?

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La pregunta parece sencilla pero las respuestas posibles son bastante intrigantes y si se quiere controversiales. La filematología, la ciencia que estudia el beso, nos habla de sus orígenes, cómo ha cambiado a lo largo de la historia, los tipos de beso, los elementos que intervienen en éste así como las reacciones físicas y mentales que provoca en el ser humano.

Según algunas estimaciones, las personas pasan alrededor de 26.000 minutos de su vida besándose, que aunque parece a primera vista bastante, cuanto lo convertimos en días sucede que son apenas 18.5 días de nuestras vidas besándonos. Es como poco ¿No?

¿Pero… por qué nos  besamos?

En los actuales momentos, el beso tiene varias connotaciones para diferentes culturas. En Nueva Zelandia lo usan como un saludo; en Italia y Grecia, besar en los labios es una manera común de saludarse entre amigos (tanto hombres como mujeres); En Francia, dos besos, un beso en el aire en cada mejilla, es un saludo usual; en Holanda no son dos sino tres besos; en China hasta la primera mitad del siglo XX, el beso era considerado tan íntimo como el sexo, se relegaba sólo al dormitorio; lo mismo sucedía en Japón, al punto de impedir que los besos pasaran los censores de las películas hasta en bien entrado los años 30; en muchos países musulmanes, besarse en público va de inapropiado a ilegal. Finalmente, en la cultura occidental, de la cual muchos de nosotros formamos parte, el beso es uno de los actos más universales de amor y afecto utilizado en gran parte del mundo para demostrar amor, manifestar agrado, saludar, despedirse, etc.

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El beso provee información de nuestra salud y disposición al apareamiento

El acto de besar puede encerrar algunas claves de nuestra evolución como especie que comienza a través del cuidado que nuestras madres nos dan cuando nacemos, además de proveer información valiosa sobre nuestro estado de salud y nuestra aptitud para el apareamiento.

Un buen beso quema entre 2 y 3 calorías por minuto, descargando epinefrina y noreprinefina haciendo que tu corazón lata más rápido, además de estar relacionado con la disminución del llamado “colesterol malo” y con una disminución de la percepción del estrés. Pero el beso no es solamente lo que ocurre durante el beso, sino también lo que el beso produce y comunica a pesar de nosotros mismos.

La saliva además es una especie de huella digital: transfiere información a la otra persona sobre tu estado de salud, y los receptores de mucosa en nuestras bocas son sensibles a hormonas, como la testosterona. De hecho, un buen beso podría ser indicador del tipo de pareja potencial que el otro podría ser para ti –todo a nivel hormonal, recordemos.

El beso, una forma de alimentación

Los psicólogos evolucionistas han llegado a la conclusión de que lo que hoy conocemos como “beso” fue en algún momento una forma de alimentación, que consiste en masticar la comida y pasarla a otra boca, de la madre a los hijos, por ejemplo —muy parecida a la que vemos en los pájaros y algunos primates aún hoy en día.

Pero esta forma de alimentación no era extraña hace no mucho tiempo: antes de los alimentos procesados para bebés y las licuadoras, las madres podían ahorrar tiempo y alimentar de boca a boca a sus hijos, transmitiendo además una dosis extra de zinc, hierro y carbohidratos a través de la saliva.

Además, la saliva de la madre puede transferir generadores de anticuerpos, sumado a que la comida predigerida puede ser absorbida más fácilmente por los bebés. Los rostros, además, son el primer contacto que tienen los seres humanos con el mundo, pues durante los primeros meses no pueden enfocar a una distancia mayor de 25 cm., más o menos la distancia entre el rostro del infante y el de su madre durante la lactancia.

Recientemente, Alicia Silverstone desató una polémica cuando subió un video a youtube el año 2012 donde mostraba cómo alimentaba a su bebé dándole alimentos boca a boca. Lo que hoy a muchos nos parece sorprendente, probablemente era una práctica común cuando no existían los alimentos elaborados para bebés.

Pero no todas las culturas utilizan el beso como “muestra gratis” o atisbo de una pareja potencial. Algunas investigaciones creen que los besos pudieron haber sido favorecidos evolutivamente con recompensas para nuestro cuerpo como mecanismo para lidiar con la incertidumbre y la elección. Por decirlo así, la naturaleza nos obliga a probar y descartar, de modo que encontremos una pareja apta para el apareamiento.

El beso libera las hormonas del amor

El beso sirve igualmente como identificador con el entorno, y está relacionado con los labios, que envían impulsos eléctricos relacionados con la estimulación erógena, en la que intervienen cinco nervios craneales. Los impulsos nerviosos están vinculados a los labios y la lengua. Este tipo de contacto facilita la liberación de sustancias como la dopamina, la adrenalina o la oxitocina, provocando diferentes sensaciones físicas. La oxitocina es la sustancia relacionada con las contracciones uterinas y el placer sexual, y colabora en la sudoración y la erección. La dopamina produce sensación de bienestar. La adrenalina produce cambios físicos como la aceleración del pulso, el aumento de glucosa en la sangre, o la coloración de las mejillas. Todas estas hormonas juntas nos hacen cometer grandes errores y aciertos pero sobre todo nos hacen pensar que nuestro amor es el mas grande del mundo y la experiencia mas maravillosa que un ser pueda tener.

Otros beneficios

Se aumentan los niveles de epinefrina y norepinefrina en la sangre, lo que permite un cambio en la acción cardiovascular, provocando un ritmo mayor de bombeo de sangre en el corazón.

  • Se queman de dos a tres calorías por minuto.
  • Se libera endorfina, ajustándose los niveles de la morfina y ayudando a conseguir una sensación de menos estrés y más bienestar.
  • Mejoran la autoestima.
  • Liberan parte del sedante contenido en la saliva.
  • Tonifican los músculos faciales.
  • Bajan los niveles de colesterol en el sistema cardiovascular.
  • Mejoran las funciones metabólicas.

Y si todas estas explicaciones no bastaran, la más simple sigue siendo la más convincente: besar se siente bien.

Agregamos un video del youtuber Vsauce que es bastante ilustrativo del tema. Es un presentador original y contiene muchas referencias interesantes al respecto.

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