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24 Trucos geniales que te ayudarán a evitar la compra de alimentos poco frescos

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Envases bonitos, ofertas atractivas, los dependientes amables, todo en los supermercados está dirigido a llamar nuestra atención y conseguir a toda costa que compremos cuanto más, mejor. Sin embargo, no todas estas ofertas deben creerse al pie de la letra, ya que incluso los más atractivos alimentos pueden ser de mala calidad y hasta peligrosos. Esta es una lista de trucos que te ayudarán a seleccionar sólo los productos sabrosos y seguros.

Carne

  • Al seleccionar la carne es muy importante prestar atención a su color. La carne vacuna en buen estado debe ser roja. La de cordero también, pero de un color más intenso. La ternera debe ser rosa y el cerdo, rosa pálido.
  • Si la carne es fresca, la calidad puede ser apreciable por el tacto. En cambio, la superficie húmeda y pegajosa de la carne es una buena razón para evitar esa compra. Es mucho mejor si la carne está seca y no se pega a los dedos.

Carne picada

  • La principal característica de la carne picada congelada es su color. Éste varía de rojo a rosa pálido, dependiendo de la carne. El color gris significa que lleva tiempo en el mostrador y las manchas oscuras, que durante la preparación introdujeron carne no tan fresca en su interior.
  • En el caso de la carne refrigerada, en primer lugar fíjate si le sale jugo. Si no es así, el producto en su mayor parte está compuesto de tendones y cartílagos y no vale la pena pagar por él. Es mejor comprar la carne picada con el jugo de color rojo claro, ésta seguramente estará fresca.

Pollo

  • Ya hemos escrito antes sobre el color que debe tener el pollo. Sin embargo, hasta el ave “correcta” (de color rosa) puede ser peligrosa para la salud. Para estar completamente seguro de su frescura, comprueba el pollo al tacto: la piel debe estar limpia y seca. ¿Tiene la piel pegajosa? Significa que el pollo estaba enfermo y se trató con antibióticos.
  • Recuerda que incluso un pollo fresco puede ser insípido y duro, simplemente porque es demasiado viejo. En tales casos, la piel de estas aves es grasienta, de color amarillento. Al pollo joven y tierno le corresponde un aspecto pálido, con escamas visibles en las piernas.

Embutidos

  • A veces, en la tienda, se pueden encontrar embutidos con una capa blanca por encima, como si estuvieran espolvoreados con harina. De hecho, no hay nada malo en ello: por sí misma, esta capa es inofensiva y se elimina de forma sencilla. Sin embargo, si la superficie del embutido también está pegajosa, entonces no la debes comprar bajo ningún concepto.

Leche

  • Si la leche se vende en botellas de vidrio, determinar su calidad es muy fácil incluso antes de comprarla. La leche de calidad debe ser espesa, de un color blanco puro. Si se observa un tono azulado, desde luego ha sido diluida con agua.
  • Otra forma de comprobar su calidad es dejar caer una gota sobre una superficie plana. Si la leche es un producto natural, no desnatada, la gota prácticamente no cambiará su forma y no se extenderá.

Verduras, frutas y bayas congeladas

  • En primer lugar, comprueba la temperatura del mostrador-congelador: la puedes ver en la pantalla de la nevera o en un termómetro en su interior. Si está por encima de los 18 grados bajo cero, evita esta compra.
  • Entender si los productos fueron descongelados durante el transporte se puede apreciar con sólo ver el envase. Si has notado rastros de formación de hielo o de hinchazón, déjala a un lado.

Pan

  • El pan bien cocido de una harina de alta calidad recupera su forma fácilmente. Trata de hacer presión sobre él y ver si la abolladura permanece. Si es así, el pan está poco hecho.

Macarrones

  • La pasta de calidad de trigo duro se distingue por su tono dorado o de color ámbar. Pero la pasta económica, que destaca por su color blanco o amarillo artificial, debe ser evitada.

Arroz

  • El arroz picado se considera un desecho de la producción, pero a veces llega dentro del habitual en los envases de las tiendas. Por lo tanto, deberías mirar bien el envase: si ves demasiados granos picados, piensa si vale la pena comprarlo.

Huevos

  • Para no confundirte eligiendo los huevos, acerca uno de ellos a una fuente de luz y echa un vistazo. Si dentro observas manchas oscuras, el huevo ya está estropeado y no lo debes comer.
  • Puedes determinar la frescura de los huevos si agitas uno. Si se nota mucho movimiento dentro, significa que la clara ya se ha puesto acuosa. Todavía puedes comer este huevo, pero es mejor darte prisa.

Café

  • Comprando café en grano, prueba masticando uno de ellos. Debe ser fácil de demoler, pero su interior debe estar seco y firme. Si está tierno, sólo pueden ser granos de baja calidad.
  • La calidad del café molido puede ser evaluada por su aroma: tiene que ser exactamente el mismo que el de los granos de la misma variedad. Si el olor no te parece natural y te resulta abrupto, es probable que añadieran aromatizantes al café.
  • Por último, el café instantáneo puede ser verificado empíricamente. Echa 1 curachadita de café en un vaso de agua fría y espera: el polvo de calidad debe disolverse sin ni siquiera remover con la cuchara y seguro que no dejará poso alguno.

Azúcar

  • El azúcar absorbe fácilmente la humedad y con un almacenamiento inadecuado puede sencillamente humedecerse. Para comprobarlo, basta con agitar bien el envase. El azúcar debe moverse con facilidad y no formar grumos pegajosos.

Aceite

  • Si observas posos en la botella, olvídate de comprar ese aceite. Este detalle indica que el aceite ha podido oxidarse y puede tener un sabor amargo.

Mantequilla

  • La mantequilla natural sin aditivos tiene mucha materia grasa: al menos, el 72,5%. Si este porcentaje está por debajo, la mantequilla no puede existir sin aditivos: potenciadores de sabor, colorantes alimentarios y emulsionantes.
  • A pesar de contener mucha materia grasa, la mantequilla no deja ningún rastro en el papel de aluminio, ni cualquier otro tipo de embalaje. Así que si tú has abierto un poco su envase y notas manchas blancas en él, será difícil llamar a esta mantequilla natural.
  • El color de la mantequilla auténtica no es blanco puro, sino más bien de color amarillo claro. Cualquier otro tono indica, o bien a una composición incorrecta y de baja calidad, o un gran número de colorantes alimentarios.

Fuente: genial.guru

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