9 Hábitos comunes que pueden atrofiar el cerebro

812
Compartir

Los cambios que la tecnología nos ha traído en los últimos 30 años han significado indudablemente un cambio gigantesco en nuestra sociedad, sin embargo científicos, escritores y académicos advierten que algunos de estos cambios pueden atrofiar el cerebro y por tanto tener consecuencias graves si se convierten en rutina.

En esta entrada te decimos qué hábitos vale la pena deshacerse para trabajar eficaz y sabiamente.

1. Pasar mucho tiempo en las redes sociales

Hábitos que pueden atrofiar el cerebro
Hábitos que pueden atrofiar el cerebro

No es un secreto que una revisión frecuente de Instagram, Facebook, Twitter y otras redes sociales impide que nos concentremos. Recibimos mucha información de diferente tipo en un corto intervalo de tiempo y, además, en pequeñas porciones.

Este tipo de comportamiento se convierte en algo habitual para el cerebro. Constantemente cambia una tarea por otra y busca algo nuevo. Si hay que trabajar con atención, el cerebro tiene que hacer un gran esfuerzo para parar y enfocarse en una cosa. Su conclusión es que la adicción a las redes sociales termina por atrofiar nuestro cerebro.

¿Qué hacer?

Leer un libro, entrenar o hacer cualquier actividad física.

2. Buscar todas las respuestas en internet

Hábitos que pueden atrofiar el cerebro
Hábitos que pueden atrofiar el cerebro

Por supuesto, el acceso ilimitado a la información simplificó considerablemente nuestra vida. Ahora nosotros casi no acudimos a la biblioteca buscando información importante y no gastamos tiempo en fotocopiar los libros.

Pero hay otra cosa. Los psicólogos hablan sobre el llamado “Efecto Google”, que es cuando nosotros, al saber que toda la información está disponible en Internet, hacemos una pregunta en el buscador y rápidamente la olvidamos. Y conseguimos que, automáticamente, nos desacostumbremos a utilizar nuestra propia memoria.

¿Qué hacer?

En la siguiente ocasión, cuando tu mano intente preguntar algo en Google, por ejemplo: ¿cómo hornear galletas? o ¿cúantos tipos de pizza hay en el mundo?, intenta recordar los consejos de mamá.

3. Verificación frecuente de los servicios de mensajería

Hábitos que pueden atrofiar el cerebro
Hábitos que pueden atrofiar el cerebro

El hábito de revisar en todo momento los servicios de mensajería instantánea, el correo y el cambio constante de tareas nos hace más torpes. Nos distraemos todo el tiempo y después tardamos más en entrar en la dinámica del trabajo.

¿Qué hacer?

Enfocarte en realizar una sola cosa a la vez. Es suficiente revisar las conversaciones una vez cada 3 o 4 horas.

4. Rechazo de la comunicación

Hábitos que pueden atrofiar el cerebro
Hábitos que pueden atrofiar el cerebro

La comunicación es muy importante para desarrollar el cerebro. Durante la comunicación con diferentes personas se forman nuevas rutas neuronales. Si la persona está acostumbrada a guardar silencio, hablar poco, limitarse a un pequeño grupo de personas, ella misma está deteniendo su desarrollo.

Un nuevo estudio de Carolyn Parkinson publicado en en la revista Nature Communications. es parte del auge del interés científico en la naturaleza, la estructura y la evolución de la amistad. Detrás del entusiasmo hay una montaña virtual de evidencia demográfica que muestra que la carencia de amigos y contacto social puede ser sumamente dañina; cobra un precio físico y emocional comparable con el de factores de riesgo más conocidos como la obesidad, la hipertensión, el desempleo, la falta de ejercicio y el tabaquismo.

¿Qué hacer?

Si tus amigos te invitan a una reunión, acepta ir con ellos. Y haz lo mismo también en la siguiente ocasión. Establece vínculos duraderos. Así, gradualmente, aparecerá una gran cantidad de temas sobre los que podrás debatir sin problemas.

5. Trabajar cuando estás enfermo


A menudo vamos a la oficina sin prestar atención al catarro o a la tos. Pero tal comportamiento puede tener complicaciones. En los periodos en que la inmunidad es débil, el corazón funciona con una alta presión y el cerebro tiene por objetivo conservar la salud y el rendimiento del trabajo. En general no hay un trabajo de calidad, ni una recuperación rápida.

¿Qué hacer?

Si estás enfermo, tienes que estar en casa, descansar y curarte. Después, cuando te hayas recuperado por completo, ¡sí podrás trabajar!

6. Hábito de dormir poco y levantarse tarde

Durante el sueño nuestro cerebro trabaja de forma activa, codificando la información. Un corto y mal sueño influye en nuestra capacidad de aprender algo nuevo.

Si duermes poco, te acuestas después de la medianoche y, a la mañana siguiente, te levantas tarde, eso también influye en la calidad para recordar la información. La atención se vuelve más distraída y la memoria empeora.

¿Qué hacer?

Arregla tu propio ritmo, en el cual la noche será para dormir y el día para un trabajo fructífero.

7. Pensamientos sobre una mente exclusiva

Los estudios de Carol Dweck, profesora de psicología en la Universidad Stanford, muestran que es muy importante elogiar a las personas. Sin embargo, si se hacen elogios a la mente del interlocutor y no a sus meritos, con el paso de tiempo le pueden hacer una mala pasada. ¿A qué se debe?

Existen dos tipos de pensamientos: pensamiento estático y mentalidad de desarrollo. Las personas con el pensamiento estático creen que todas sus capacidades las recibieron al nacer, pero al admitir su fracaso significa que están aceptando su propio error. Por lo tanto, evitan situaciones con un alto riesgo.

Las personas con una mentalidad en desarrollo piensan que los intentos los hacen más inteligentes. El fracaso no les inquieta, al revés, les ayuda a analizar los errores y esforzarse más la próxima vez.

¿Qué hacer?

Es mejor no pensar que eres del todo inteligente, sino una persona a la que aún le falta mucho por aprender. Esto realmente te ayudará a ser más inteligente.

8. Mascar chicle


Anteriormente los científicos creían que la goma de mascar influía positivamente en el cerebro, ya que al masticar aumenta el flujo de sangre hacia el cerebro y mejora las funciones mentales.

Pero últimamente los investigadores dicen que durante el proceso de mascar, la persona se distrae de la tarea principal y tiene una memorización de corta duración. Por ejemplo, le resulta más difícil aprender la secuencia de objetos en una lista.

¿Qué hacer?

Si se te antoja demasiado, mastica el chicle de camino al trabajo o a la casa. Pero durante el trabajo, es mejor abstenerte.

9. Consumo de comida grasosa

Una gran concentración de grasas saturadas en la comida impide producir dopamina, que es una sustancia que ayuda a las células cerebrales a enviar señales. La comida rica en grasas influye negativamente en la flexibilidad de nuestra mente, empeora la memoria y retrasa el tiempo de reacción. Además, cuanta más grasas saturadas consumimos, más ganas nos darán de comerlas otra vez, y tendremos que hacerlo para obtener satisfacción.
¿Qué hacer?
Limitar el consumo de grasas saturadas. Si se te antoja tanto comer algo grasoso, incluye en tu menú grasas más saludubles tales como el pescado, el aceite de oliva y el aguacate.

¡Comparte!

Vía: Genial Gurú

¿Tienes algún comentario?

Compartir